Cultivando la Santidad

Cultivando la Santidad

Por Pastor Alvaro Segura en Mar 18, 2018 Categories: servicios (194 Visitas)


Cultivando la Santidad.

Colosenses 3:1 Ya que han sido resucitados a una vida nueva con Cristo, pongan la mira en las verdades del cielo, donde Cristo está sentado en el lugar de honor, a la derecha de Dios. Colosenses 3:2 Piensen en las cosas del cielo, no en las de la tierra. Colosenses 3:3 Pues ustedes han muerto a esta vida, y su verdadera vida está escondida con Cristo en Dios.

La palabra cultivar implica siempre un trabajo, un esfuerzo que debe hacerse de manera diligente y responsable y sobre todo esperar todo un proceso para poder recoger un buen fruto.

Y en esto de cultivar Santidad si que se requiere de esfuerzo, trabajo, diligencia, responsabilidad y de paciencia para esperar el fruto.

Todos tenemos que cultivar la santidad.

1) Por que aunque hemos Nacido de Nuevo, hemos resucitado con Cristo, y estamos sentados en un lugar de honor, a la derecha de Dios, ahora tenemos que APRENDER a vivir por que todo es nuevo.

  • Una nueva vida. ( Forma de pensar, hablar, ver, actuar, convivir)
  • Un nuevo ambiente.
  • Una nueva naturaleza.

Asi lo dice claramente el apóstol Pablo a la iglesia que esta en colosas Ya que han sido resucitados a una vida nueva con Cristo, tenemos que poner toda nuestra atención en las cosas de arriba , no en las de abajo.

Por lo tanto nuestro nuevo estado y posición exige una consagración total

Consagración = significa dedicación total, esfuerzo concentrado para, evitar toda distracción que le desvié de su propósito por el cual se esta consagrando.

Jesús al referirse a unos falsos profetas, o falsos lideres espirituales de su época, dejo una instrucción muy precisa para que se pueda verificar lo que un creyente dice que ES y lo que realmente ES. Jesús dijo: “Por sus frutos los conoceréis”. Otra versión dice: puedes identificar a la gente por sus acciones.

La palabra frutos aquí tiene que ver con el resultado de un proceso de santificación progresiva.

Si una persona dice que es un hijo de Dios , Nacido de nuevo, con una nueva vida, con una nueva naturaleza y en un nuevo ambiente, tiene que dar un nuevo fruto.

Si un hijo de Dios no da buenos frutos usted podrá concluir que algo esta mal en esa persona.

Y cuando digo que algo esta mal en esa persona solo hay dos opciones:

1. Esta persona nació de nuevo pero no tiene todo el entendimiento, o el conocimiento de lo que ahora ES, y estar en esta condición es lo mismo que estar muerto. Así lo dicen las escrituras: “ mi pueblo perece por falta de conocimiento”.

Estar en esta condición es una verdadera tragedia, es peor que estar muerto espiritualmente por varias razones: Primero no goza de todo lo que ahora ES y TIENE. Segundo un día Dios le va a pedir cuentas por todo lo que se le dio, y Tercero es injusto con Cristo que todo el sufrimiento que vivió y pago por esa persona haya sido en vano.

Esta situación se resuelve cuando cada creyente se capacita y se decide a cultivar la santidad. Así que si alguien esta en esta condición ya sabe que tiene que hacer.

2. La segunda opción es que esta persona cree que nació de nuevo, pero no lo ha hecho, simplemente es una persona religiosa que aprendio algunos ritos religiosos

Y por que los que nacemos de nuevo debemos da fruto y un nuevo fruto?

Cuando una persona nace de nuevo por la palabra y por el Espíritu Santo, ocurre algo instantáneo en lo mas profundo de esa persona y es que es REGENERADA.

Mientras una persona está en estado de muerte espiritual, no es ,ni esta regenerada. Pero en el mismo instante que empieza a vivir por el Espíritu y la palabra, es regenerada y engendrada de nuevo.

Nuestros padres y padres de toda la humanidad fueron creados a Imagen y semejanza de Dios, pero nosotros sus santos fuimos engendrados de la misma naturaleza de Cristo.

2 Pedro 1:4 y debido a su gloria y excelencia, nos ha dado grandes y preciosas promesas. Estas promesas hacen posible que ustedes participen de la naturaleza divina y escapen de la corrupción del mundo, causada por los deseos humanos.

Por lo tanto una persona que nace de nuevo, que es regenerada, y que es engendrada con y en una nueva naturaleza, al instante de su nacimiento debe buscar de manera natural aprender a cultivar la santidad para dar fruto en su nueva naturaleza de Santo.

¿Cómo cultiva el creyente la santidad?

Los tres protagonistas en el proceso de cultivar la santidad son: El Espíritu Santo, Las escrituras y el mismo Santo o persona.

EL ESPIRITU SANTO

El Espíritu Santo nos convence de pecado, justicia y juicio: El Espíritu Santo no me convence que soy un pecador que ama y se deleita en el pecado, por que ya no lo soy, sino del pecado que estoy a punto de cometer ( llamado tentación) o del pecado que acabo de cometer o del pecado que todavía permanece en mi durante mi proceso de santificación progresiva.

También me convence de su justicia , de lo que es justo, de lo que mi nueva condición de santo y de santidad me exige en esa circunstancia que estoy viviendo y me advierte de las consecuencias de mis actos ( Un Juicio).

El Espíritu Santo nos guía a toda la verdad. Juan 16:13 Cuando venga el Espíritu Santo, él les dirá lo que es la verdad y los guiará, para que siempre vivan en la verdad. Él no hablará por su propia cuenta, sino que les dirá lo que oiga de Dios el Padre, y les enseñará lo que está por suceder.

La verdad es lo único que nos santifica cada día y nos da la verdadera libertad en el ámbito de la santidad del Reino de Dios

El Espíritu Santo nos reviste de poder: Hechos 1:8 pero recibiréis poder cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria y hasta lo último
de la tierra. 

LAS ESCRITURAS

Conozca las escrituras y amelas. En las escrituras están todas las normas con las que debemos comparar nuestras vidas en todas las áreas. Si las escrituras no están dictando una norma especifica en un momento especifico, entonces queda la voz del Espíritu Santo que nos dirá que hacer por que El nos guiara a toda verdad.

Dicho sea de paso el Espíritu Santo y las escrituras nunca se contradicen sino que se apoyan y se explican entre si.

Las escrituras tienen el propósito de servir como un espejo, revelando el pecado y la profundidad de la corrupción del pecado que todavía queda en mi vieja naturaleza.

EL MISMO CREYENTE

Algunas de las cosas de arriba que nos ayudan a cultivar la santidad son:

La Oración y la Comunión intima.

Usted no puede esperar crecimiento en la santidad si pasa poco tiempo a solas con Dios. Es en la comunión diaria con Dios que podemos reconocer nuestras áreas débiles, nuestros vacíos, nuestras heridas, las mentiras que tenemos incrustadas como verdades en lo mas profundo de nuestro corazón.

No ser amigo del mundo.

Santiago 4:4 ¡Adúlteros! ¿No se dan cuenta de que la amistad con el mundo los convierte en enemigos de Dios? Lo repito: si alguien quiere ser amigo del mundo, se hace enemigo de Dios.

Humildad.

Santiago 4:6 Y él da gracia con generosidad. Como dicen las Escrituras: «Dios se opone a los orgullosos pero da gracia a los humildes» Santiago 4:7 Así que humíllense delante de Dios.
Se necesita ser humilde para aceptar que la verdad de las escrituras tiene razón acerca de mi y necesito humildad para dejar que las escrituras me confronten y me conformen y necesito de humildad para poder obedecerlas y vivirlas.

La Gracia de Dios.

El Creyente se debe apoyar no solamente en sus esfuerzos sino en la Gracia de Dios.

Cada persona tiene que esforzarse en la Gracia de Dios para su santificación. Esforzarse en la Gracia de Dios es hacer todo lo posible por abrazar cada proceso de santificación hasta donde mas se pueda y que cuando ya no se pueda mas, la Gracia de Dios vendrá.

Bendecidos.

Pastores Alvaro y Esperanza Segura.


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